El tema mal encarado de la legalización de la marihuana en Uruguay

El tema de conversación en Uruguay estos últimos días no ha sido otro que la posible legalización de la marihuana. Para quienes no conocen Uruguay, estamos en un país donde se puede consumir libremente marihuana, pero no se puede ni vender ni plantar, lo que ya es un poco irónico, es decir, ¿de donde deben sacar la marihuana los consumidores?.

La ley de legalización de la marihuana, viene manejada como un mecanismo para bajar los delitos cometidos por consumos de otras drogas, tales como la pasta base, que es una droga química altamente adictiva, por lo tanto estamos partiendo de algo totalmente erróneo, es decir, ningún consumidor de pasta base va a dejar de consumir eso porque la marihuana pase a ser de venta libre en el país, ya que son drogas totalmente diferentes, con efectos distintos y niveles de adicción distintos.

Aparte de esto, parece que el único proveedor de marihuana va a ser el propio estado, es decir, no se va a legalizar la venta, si no que el estado va a vender marihuana en farmacias, donde se podrán conseguir una determinada cantidad de cigarrillos por mes, a un determinado precio, que incluirá impuestos (lo cual no considero incorrecto), pero, con el agregado de dos cosas por demás extrañas: Se debe presentar cédula de identidad para comprarla, y, se deberán devolver las colillas luego de consumirla.

Estamos frente a varios problemas que desde el vamos, hacen de la iniciativa un error, el primero, es pensar que por legalizar la marihuana van a bajar los delitos, el segundo, es que el mayor problema son los menores infractores, y a ellos no les van a vender marihuana, ya que solo se venderá a mayores de edad, entonces, estos menores, ¿ahora no van a consumir nada mas?, no, al contrario, van a seguir comprando donde compran ahora.

Otro problema que considero gravísimo, es que se lleve un registro de los consumidores, es decir, con ese criterio el gobierno debería también llevar un registro de los consumidores de cerveza, tabaco, whisky, yerba mate y té de tilo. Aparentemente se habla desde la ignorancia de pensar que la marihuana causa algún daño, cambio de comportamiento, o peligro para quienes nos rodean, y es totalmente lo contrario, es mas peligroso el que se toma 2 red bull que el que se fuma un porro, no hay casos registrados de sobredosis de marihuana en la historia (la sobredosis solo te duerme) y no hay casos registrados de adicciones a la marihuana, ya que solo tiene una adicción psicológica, no física, mucho menor que el cigarrillo de tabaco o los caramelos de menta.

El que esté registrado el nombre del consumidor, ¿va a ser alguna garantía para quién? es decir, un amigo comentaba lo siguiente, ¿Que ocurre si viajas a un país donde es ilegal la marihuana? Si la información se da a otros gobiernos se va a estar afectando a la persona directamente.

Otro error es dejar al estado como único proveedor, es decir, si la venden ellos esta bien, pero si la vende otra persona esta mal, además ya sabemos como es el estado para proveer servicios y productos, eso da para un post aparte.

Lo mas raro, es que no se va a permitir el autocultivo, por lo tanto, si tenes una planta en tu casa, vas a ir preso, igual que ahora. Yo me pregunto que tiene de malo que un consumidor pueda plantar en su casa, su propia planta y fumar tranquilo en la comodidad de su hogar, con la garantía que esta fumando algo natural, que el mismo planto y conoce la procedencia y el proceso que llevó desde que se plantó hasta que se transformó en un cigarrillo. Hoy día, se pueden conseguir semillas de calidad por internet, y con un poco de maña, tener una planta que a un consumidor le daría para un año de consumo, sin la necesidad de ir a una boca de droga, donde no sabes como la hacen, con que la cortan, o con que te vas a encontrar, a comprarla.

Lamentablemente el tema no está bien encarado, el proyecto tiene muchas falencias, quien consume seguramente siga comprando donde compra ahora, porque no quiere pagar el triple, quedar registrado, tener que devolver las colillas, y un largo etcétera de sinsentidos mas, como estar obligado a comprar algo que el mismo puede plantar en su casa.